

El proyecto de ley, firmado recientemente por el gobernador, prohíbe el escaneo de etiquetas RFID a menos de que este proceso sea realizado por el negocio o la agencia misma.
Claire Swedberg
mayo 11, 2009 - Abril. 17, 2009. El gobernador del estado de Washington, Christine Gregoire, firmó un proyecto de ley prohibiendo el escaneo de las etiquetas RFID por cualquier persona, excepto por el negocio o la agencia que expidió esa etiqueta, con ciertas excepciones.
La legislación, conocida como House Bill (HB) 1011, lista una docena de excepciones, incluyendo las situaciones en las cuales el escaneo hace parte de una transacción de ventas iniciada por el propietario de la etiqueta, o los datos del dispositivo de identificación individual que se leen o se almacenan remotamente en el transcurso de un actividad de investigación de seguridad de buena fe, experimentación o investigación científica. La ley se establece para entrar en vigencia a partir del 26 de julio de 2009.
HB 1011 fue uno de los tres proyectos de ley de protección de la privacidad relacionados con la RFID introducida por House Speaker Pro Tempore Jeff Morris (D-Mount Vernon) en enero de este año (véase Washington State Rep Reintroduces RFID Legislation. Si bien fuera modificado, y por ende aprobado por el ejecutivo, el proyecto de ley H[ouse] B[ill, v.g., de la Càmara de Representantes--N.T.], Morris informa que se relegarán los dos proyectos restantes durante la sesión legislativa actualmente en curso.
Después de su introducción en enero, la ley HB 1011 pasó por varias modificaciones, incluyendo la eliminación de un escrito que habría requerido una firma del propietario de la etiqueta de RFID indicando que él o ella estaba enterada de la existencia de la etiqueta y que aprobó su uso por la compañía o la agencia de abastecimiento. Dan Mullen, presidente de la asociación comercial estándar de identificación automática AIM Global, cree que el proyecto de ley firmado fue razonable y bien pensado. “Están buscando castigar la lectura clandestina de una etiqueta, “dice él, “y han agregado una variedad de excepciones que parecen muy razonables“.
Morris dice que después de reunirse este año con un grupo de interesados integrado por minoristas y vendedores de la tecnología RFID, él decidió que la obtención del permiso firmado de los propietarios de las etiquetas de RFID (tales como ésos incluidos en las tarjetas de fidelidad de un minorista) era una cuestión que debía decidirse por el negocio mismo. “Hemos tenido un contrato de seis años con los propietarios, “indica él. Aunque el proyecto de ley firmado representa un compromiso, afirma, “pienso que este es un paso muy importante hacia la privacidad.”