

Por Lluis Bueno Pablo
La adopción de RFID basada en EPC es el gran desafío para fabricantes, empresas de logística y
distribuidores, pero sin duda será el gran paso para confirmar RFID como la tecnología de
identificación por naturaleza. Sin embargo, las empresas deben primero mirar por sus propios
intereses y buscar los beneficios internos, antes de pensar en RFID como la tecnología para la
cadena de suministro a gran escala. Lo interesante no es que Wal-Mart ahorrara costes,
tiempos y errores con RFID, sino si sus proveedores también se beneficien de ello.
Actualmente no es así, y las ventajas que Wal-Mart consigue no la consiguen sus proveedores:
no comparten un mismo modelo de negocio e intercambio de información. Por esto,
olvidémonos de si los tags valen 10 céntimos o 10 euros, de si se necesitarán 2 o 200 lectores
o de si la implantación precisará de 4 semanas o 4 meses. La clave está en entender cómo la
tecnología RFID puede ayudarnos a cada uno de nosotros en nuestros negocios en nuestros, problemas cotidianos, en nuestro trabajo diario.
Ahora, cuando la situación actual obliga a las empresas a reducir costes e incrementar el
control de sus procesos, vale la pena detenerse a pensar y encontrar puntos de mejora en
nuestros negocios, y para esto RFID es un gran aliado. Fábricas de muebles, industrias cárnicas,
residencias de mayores, hospitales, bibliotecas, edificios públicos,… son muchos los sectores
que fuera del concepto ideal de la logística pueden aprovecharse de los beneficios de RFID,
beneficios que están totalmente probados y que sólo hay que estar dispuesto a adoptar. RFID
siempre ha estado ahí y nuestras necesidades también. La situación actual es una oportunidad
para pensar y para actuar, para avanzar como no lo hacemos cuando todo va bien y progresar
por delante de lo que prefieren quedarse quietos. Al final, lo de menos será si la tecnología que
nos ha ayudado a conseguirlo se llamaba RFID.
Tomado del RFID Magazine del 22 de abril de 2009