

Por Lluis Bueno Pablo
abril 24, 2009 - Wal-Mart, Correos, Grupo Metro o Leche Pascual serán probablemente los nombres que le
vengan a la cabeza cuando piensa en empresas que utilizan la tecnología RFID. Pero ¿están
realmente estas empresas obteniendo un retorno de su inversión? Procter & Gamble, tras
varios años identificando sus mostradores promocionales con RFID, ha decidido
recientemente terminar el proyecto; la mayoría de proveedores de Wal-Mart aún no han
manifestado una reducción en costes por utilizar RFID; y de Leche Pascual, nunca más supe.
Si bien es cierto que RFID es una tecnología que reduce costes e incrementa el control, la idea
de que es una tecnología para las grandes empresas y la logística es totalmente incierta. En
NextPoint somos un mayorista exclusivo de RFID, y en 2008 hemos tenido un crecimiento de
nuestra facturación del 200%, lo que se traduce en más de 100 proyectos basados en esta
tecnología. De estos, la gran mayoría son para pequeñas y medianas empresas, y de muy
diversos sectores. Nuestros integradores han desarrollado implantaciones de logística, pero
también de control de procesos industriales, trazabilidad, seguridad o sanidad. En pequeñas
empresas y resolviendo problemas del día a día, es donde realmente se obtiene un retorno de
la inversión.
En ocasiones, muchas empresas que incluso conocen la tecnología, tienen el prejuicio de
pensar que RFID es una tecnología cara, costosa de implantar y en fase experimental. ¡Nada
más lejos de la realidad!: RFID es una tecnología madura, y de implantación sencilla para
empresas dispuestas a adoptarla con sus bondades y limitaciones. ¿Y es cara? Lo que sé a
ciencia cierta es que los beneficios siempre son superiores a la inversión. Hay proyectos de
apenas 10.000 euros que aportan beneficios a las empresas desde el primer día. ¿Es esto caro?
Lo fundamental es basar la adopción de RFID en el modelo de negocio del usuario, y no
dejarlo en un segundo plano a costa de adoptar modas o dejarse llevar por los estándares. EPC
o WiFi son estándares universales que no siempre son el estándar que la empresa necesita.
Ningún producto que no vaya a salir de la empresa necesita un código EPC, aunque es
recomendable utilizarlo; y ningún sistema de localización tiene por qué estar basado en WiFi,
es más, se recomienda utilizar sistemas que funcionen en otras bandas de frecuencia menos
saturadas.