

Andrea Denise Redigo
Se hicieron pasar los 240 contenedores a través de un portal de 3 Mts. de ancho, en ambas direcciones, y se logró un 85 % de lectura.
Conclusiones:
• Si enfatizamos sobre la premisa de querer identificar los contenedores con tags que serán reutilizables hasta agotar la vida útil del contenedor propiamente dicho, y teniendo en cuenta que nuestra idea es poder embeber el tag directamente en el contendor, en el mismo momento de la fabricación de los mismos, creemos que no sería para nada descabellado el pensar en los avances que se podrán obtener con tags más robustos, siempre teniendo en cuenta que, si bien el costo es un parámetro de primordial importancia, son tags reutilizables.
• La lectura de contenedores vacíos no presenta grandes dificultades. Si bien, no se logro un 100 % de lectura sobre los 240 colocados en la tarima, teniendo en cuenta que estos estaban identificados con tags de vieja data (utilizados en pruebas anteriores), en la medida que lo identifiquemos con los tags recomendados por SymbAR y en la ubicación sugerida, estamos convencidos que una nueva prueba podremos alcanzar el 100 % de lecturas exitosas (Con un único tag por contenedor).
• Realizando una doble identificación del contenedor se eleva en forma considerable el porcentaje de lectura, especialmente para el caso de identificación de los contenedores con mercadería variada dentro (que sin lugar a dudas es el caso de máxima que debemos apuntar como objetivo). Es conveniente profundizar el análisis de costos para evaluar si es una posibilidad viable en el corto o mediano plazo.
• No tenemos duda alguna de las ventajas que la tecnología de RFID podrá aportar a nuestra operatoria, la cual se potenciará mucho más cuando el resto de las partes intervinientes en nuestra cadena de valor también puedan hacer uso de la mencionada tecnología y por ende se puedan prorratear el costo de uso de la misma.